El Estado nacional se propuso romper con una tendencia tradicional de los bancos que operan en el país, que no tienen como prioridad la asistencia financiera al sector productivo, en especial a las pequeñas y medianas empresas (PyME). Es así que el Gobierno dispuso proveer de fondos a los bancos para que a su vez las entidades ofrezcan créditos a las pequeñas y medianas industrias. La operatoria se inició con los bancos Nación, Santander Río, Macro, Francés, Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires. Proponen tasas fijas y plazos de hasta cinco años para cancelar los préstamos.